sábado, 19 de marzo de 2011

Del fin del invierno



Sin brusquedad ni aviso, el eco remedado se demuda
por días, lustros tras la fractura a noches como esta
de instantes insurrectos por ir en fila, uniformados:


cadenas de haces, lívidos fractales,
vuelan en enjambre hacia la arteria más propicia,
le arrancarán del tiempo sus adentros,
mientras dure su fiebre fugitiva.


Su estela
esas arenas
que levitan sin cantar su nombre o parpadeo
sobre un reloj aún tibio de haber sido
ajusticiado tras conocer el mar.


D.R. (RSR)


Foto: Xochimilco, México, marzo 2011. 





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