sábado, 11 de junio de 2011

Poemas de Rafael Segovia Albán



Antes que los autores, me interesan las obras. Al margen de las grandes carreras, quien se aventuró por la poesía o el cuento en la juventud para convertirse luego en editor, ensayista o taquero, quizá vea su propia obra como una impronta del sí mismo que fuera en su juventud, un sueño lúcido que vale conservar en la intimidad del silencio. Ni aun hoy, cualquiera tiene un perfil virtual que dé cuenta de los registros y la narrativa de sí, aunque ese fantasma nos amenace.
En esta ocasión rescato algunos poemas del libro Travesía de la noche (México, UNAM, 1979), del que su característica más notable es la inmersión en sí, el intimismo frente a los misterios del tiempo y la identidad. Versolibrismo y poemas en prosa, dejos de neobarroquismo. Sea.


*
La diferencia entre el mito de sí y sí mismo está en que hay verdades que contadas ya no lo son. 
Mi vida va al salto. Abertura presente de una fuerza pura, tras el mito de mí.
Callar para saber decir.




Ahogarse
Ahogarse en la ciénaga de silencio
un vasto espesor nos recoge al paso
nos inserta como un grito
grito ciego inmortal
grito sin nombre...


(El sol, sexo del infinito
succiona al grito.)




Alquimancia
El azar de encuentros que hablan es una fuerza incógnita por canalizar. Atisbar, responder sin falla, rechazar lo que ni se manifiesta en esa necesidad misteriosa.


*
Para saber siempre dónde se está: ser ligero al llegar y al partir.


*
Saberse a sí mismo como la vida de plantas acuáticas: anclado a una raíz que sabe navergar.


*
Sé quien soy porque tengo un lugar en el mundo, pero también porque no lo encuentro.


*
Todo miente en mí porque soy la mentira de otros... o su verdad.


*
La salud puede ser una causa radical de error. Hay otra salud que enferma para ser conquistada.


*
Escoger el momento de abandonarse al azar...


*
No hay detención: cuando creo vivir una caída o una ascensión, verticalmente, la vida continúa, horizontal.


*
Los orígenes nos son subterráneos sino más allá del punto que incesantemente brotan: remontar hasta ellos el curso de su curso es siempre un camino ascendente


*
Cuando llegué el final del descubrimiento de mí, será la muerte.


Imagen: Sierra Wirikuta, febrero de 2011.

No hay comentarios:

Publicar un comentario